Santander, la Torre del Oro y las cadenas del puente de barcas.

La gran gesta que narramos hoy se remonta a los tiempos de la conquista cristiana de Sevilla por parte de Fernando III, apodado el Santo, situándonos en el año de 1248. Tenían los castellanos -desde verano del año anterior- completamente cercada Isbiliya por todos sus lados, situándose los campamentos cristianos desde la actual Barqueta hasta Tablada, pero el largo asedio no se conseguía traducir en la rendición musulmana de la joya del sur peninsular, Isbiliya.

La ciudad se encontraba en época almohade conectada con Triana por el puente de barcas -que fue inaugurado por los almohades en el 1171-, pasarela acuática que estaba formada por 13 cascos de naves y una gruesa cadena de hierro que se unía al Castillo de Triana fortaleciendo su defensa. El puente servía de nexo con la otra orilla (Triana y Aljarafe) que desde el vecino castillo de Azn Al-Farax (actual San Juan de Aznalfarache) suministraba víveres, alimentos, agua y tropas a la maltrecha ciudad.

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Grabado del Castillo de Triana junto al puente de barcas

Para conseguir el aislamiento completo de la ciudad y eliminar cualquier atisbo de apoyo desde África, el rey castellano reclutaría una flota de marinos cántabros, originarios la mayoría de ellos de las Cuatro Villas de la Costa  (Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera) dirigidos por un ilustre almirante burgalés (si bien es cierto que su origen ha sido más que discutido), Ramón de Bonifaz, que tendrían entre otros objetivos la dificultosa tarea de destrozar el puente de barcas con sus barcos, a los que se le colocaron unos hierros aserrados en la proa para embestir el puente y dejar así  completamente incomunicada e aislada a Sevilla. Cabe decir que tanto la cercana Torre del Oro como el Castillo de Triana dificultaban tal empresa, pues servían de lanzadera de proyectiles incendiarios, saetas y dardos contra las naves castellanas.

Llegó el día 3 de mayo y era el día señalado para que las naves cántabras se lanzasen contra el puente. A un lado la Rosa de Castro, al otro la Cerceña, delante una ciudad que se defiende como puede lanzando proyectiles ardiendo desde la Torre del Oro y la orilla del Arenal debilitando el ataque de la Rosa de Castro contra el puente, no consiguiendo quebrarlo. Sin embargo, no ocurriría lo mismo con la Cerceña, que comandada por un gallego, el poeta guerrero Paio Gomez Charino consigue con su embestida quebrar en dos el puente dejando definitivamente aislada a la Sevilla almohade del exterior.

SEVILLA 1248 Despera Ferro Web

Imagen de la conquista de Sevilla realizada por la revista Desperta Ferro

De esta forma se le daría la puntilla definitiva a Isbiliya, que quedaría completamente aislada sin ningún tipo de apoyo exterior y que pocos meses después capitularía rindiéndose ante las tropas del rey San Fernando, concretamente el 23 de noviembre de ese mismo año, cuando el último gobernador musulmán de Sevilla, Ataxaf, haría entrega de las llaves de la ciudad al rey castellano, que no entraría en la ciudad hasta un mes después, el día 22 de diciembre de 1248, conmemorando el traslado de los restos de San Isidoro a León.

Ataxaf entregando las llaves de la ciudad al rey San Fernando. Cuadro de Francisco Pacheco (S. XVII)

Llaves de Sevilla

Llaves de Sevilla (Catedral de Sevilla)

Como simpática anécdota, nos alegra el poder contaros que tanto las llaves de la ciudad como las cadenas del puente se conservan hoy día, encontrándose las primeras en la Catedral de Sevilla junto al Pendón y a la la espada lobera de San Fernando, respecto a las cadenas del puente de barcas se encuentran en la localidad cántabra de Laredo, custodiadas y protegidas en uno de los templos más importantes de la localidad: la Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción. 

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Cadenas del puente de barcas en Laredo

También cabe decir que tanto el escudo de la comunidad de Cantabria como el de algunas de las villas costeras participantes en la gesta (Santander, Laredo, Comillas, Santoña…) también recuerdan tan magno acontecimiento apareciendo la Torre del Oro en su escudo de armas. Otra referencia curiosa la encontramos en la rotulación de la Calle Santander en Sevilla, que se ubica justo enfrente de la Torre del Oro, homenajeando también con su nombre a los héroes de este vital suceso para la historia de Sevilla, ocurrido el 3 de Mayo de 1248.

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Escudo de Cantabria

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